La muerte de Osama Bin Laden aún es tema de analistas de Europa y Estados Unidos, particularmente porque hay algo que, a pesar del tiempo transcurrido, sigue sin cuadrar. Sin restarle méritos al dramático informe del entonces presidente de los Estados Unidos de Norte América, Barack Obama, hay dudas sobre las distintas versiones externadas por el cuerpo de élite de la US Navy que participó en el operativo contra Osama.
Contrario a la tradición de presentar videos y fotografías de acciones similares, en este operativo no fue así. Por otra parte, la prueba máxima ha quedado fuera del alcance de criminólogos y especialistas forenses para conocer su especializada opinión. Lo único que se hizo del conocimiento público es cuando el inerte cuerpo de Osama, envuelto en sábanas blancas, era tragado por el mar en un inusual y exagerado respeto a la religión que profesaba el homicida de más de cuatro mil personas.
Dicen que la religión musulmana ordena que todo aquel que la profesa, cuando muere, su cadáver debe ser depositado en el mar, bajo cierto rito y con las clásicas túnicas envolviendo al cuerpo.
El grupo de élite integrado por hombres con alta preparación para cuestiones de asalto, cumplía así una suerte de deseo post mórtem del terrorista.
También hay otros informes que se contradicen. Oficialmente se ha afirmado que fue asesinado porque se resistió. Sin embargo, otras declaraciones de marinos aseguran haber visto a Bin Laden desprovisto de cualquier arma. Hay quienes comentan que lo detuvieron vivo y vivo se lo llevaron.
El detalle que ha desbordado la credibilidad de observadores y críticos es el anuncio del gobierno de Pakistán, país donde se encontraba el pueblo de la furtiva residencia de Osama; es que, la casa, fortaleza o escondite donde fue sorprendido y muerto, sería destruida en su totalidad, “Para que no se convierta en un santuario de adoración”. Temieron que se erigiera en monumento de inspiración que motivara la realización de más actos terroristas en el mundo.
Por otra parte, la muerte de Osama, que fue considerada un éxito de la estrategia contraterrorista del presidente Barack Obama, no suponía el fin de al-Qaeda y mucho menos de la amenaza del terrorismo global. Pero, al menos, impactó fuertemente en el entramado transnacional del terrorismo yihadista.
Cuando el domingo 1 de mayo el presidente de EU, Barack Obama, anunció la muerte de Osama bin Laden, dijo que suponía el logro más significativo en los esfuerzos de su país por derrotar a al-Qaeda. Tuvo razón en ello porque la estrategia de al-Qaeda era una estrategia de desgaste. No necesitaba ganar, solo evitar ser derrotada. No requiere tomar el poder en algún país de población mayoritariamente musulmana ni cumplir con la quimera de reconstituir el Califato, como lo proclama en su propaganda.
Su métrica de victoria consistía, básicamente, en seguir perpetrando atentados y proyectar una imagen de vanguardia e indestructibilidad. Esta aparente capacidad de persistencia y de fortaleza organizativa es para los terroristas algo próximo al éxito.
Haber dado con su paradero y dejar a Al-Qaeda sin el líder carismático e indiscutido que estableció en 1988 ese núcleo fundacional del yihadismo global, es el resultado más importante de la nueva estrategia para combatir el terrorismo, diseñada por el mandatario norteamericano Barack Obama, aunque en buena medida descansa sobre avances de la anterior Administración republicana.
A la fecha no se tiene la seguridad que la muerte de Osama Bin Laden haya sido real, o si se trató de una estrategia publicitaria tan solo para elevar la imagen del presidente Obama, que, ante la proximidad de las elecciones presidenciales, encontró la posibilidad de la reelección.
Nunca antes en la historia de este país un partido político había conseguido lo que Morena ha conseguido ahora, lo que Morena acaba de hacer en estos 70 días, llenando las plazas, recorriendo todo el país, recogiendo las inquietudes del pueblo.
Hoy vengo ante ustedes, a decirles que todo ha valido la pena, que en el sur sopla con fuerza los vientos del cambio que vieron iniciar nuestro movimiento; que en el centro del país estamos organizados y unidos, para que nunca los conservadores regresen, y en el norte, orgullosamente la frontera va a la vanguardia de este movimiento. Expresó Adán Augusto López ante 100,000 mi mexicanos reunidos en el Monumento a la Revolución.
“¡Vamos juntos! Nos necesitamos todos. Hemos cumplido al pueblo de México. Hemos cumplido la meta y la encomienda. No les vamos a fallar. Hemos trabajado, codo a codo con ustedes para construir la continuidad de la Cuarta Transformación”.
“Les pido con toda humildad su confianza para que sigamos juntos construyendo la siguiente etapa de este movimiento. Aquí les entrego mi corazón”.
Satisfecho, orgulloso y sobre todo confiado, Adán Augusto López Hernández se declaró listo “para seguir lo que ustedes mandaten, lo que ustedes ordenen. Yo seguiré siendo un ayudante de campo del sol, y el sol es el pueblo de México. Por un México mejor, primero los pobres. Esa es la revolución de las conciencias y ésta ya no tiene reversa. El pueblo es mucha pieza y ustedes ya decidieron. Va a continuar la Cuarta Transformación”.
Con humildad, entregando el corazón y pidiendo su confianza al pueblo de México, Adán Augusto López Hernández se dijo preparado para encabezar el mandato ciudadano de continuar la siguiente etapa de la Cuarta Transformación y, en el emblemático y abarrotado Monumento a la Revolución, aquí en la Ciudad de México, advirtió que “no podemos darnos el lujo de que, por ambiciones personales, no construyamos en unidad lo que la nación nos ordena, que es seguir este movimiento transformador. “¡Vamos juntos! Nos necesitamos todos. Hemos cumplido al pueblo de México. Hemos cumplido la meta y la encomienda. No les vamos a fallar.
Hemos trabajado, codo a codo con ustedes para construir la continuidad de la Cuarta Transformación”. “Les pido con toda humildad su confianza para que sigamos juntos construyendo la siguiente etapa de este movimiento. Aquí les entrego mi corazón”, dijo este domingo en la Plaza de la República, en el notable cierre de su recorrido nacional de 70 días por todo el país. “Todo ha valido la pena. Desde el sur soplan con fuerza los vientos del cambio que vieron nacer el movimiento. Todo llega a su tiempo. Los tiempos del señor son perfectos, los tiempos del pueblo son perfectos. Es el tiempo de todos.
Vamos a ganar y a representar al pueblo. Junto a ustedes, vamos a hacer que este sueño se haga realidad”, dijo evidentemente emocionado, en compañía de su familia, su esposa Dea Isabel Estrada Rodríguez, y sus hijos, Adán Payambé, Augusto Andrés y Adrián Jesús, quienes, orgullosos, no dejaban de aplaudir a su esposo y padre. El mensaje puntual del tabasqueño ha dejado hoy en claro su visión de la política y servicio al pueblo, y muestra de ello, fue el saludo y respeto que envió a los cinco delegados nacionales que, como él, buscan el próximo liderazgo de la Cuarta Transformación, a quienes recordó que la unidad es esencial para mantener el movimiento que encabeza en todo el país el presidente Andrés Manuel López Obrador. Satisfecho, orgulloso y sobre todo confiado, Adán Augusto López Hernández se declaró listo “para seguir lo que ustedes mandaten, lo que ustedes ordenen. Yo seguiré siendo un ayudante de campo del sol, y el sol es el pueblo de México.
Por un México mejor, primero los pobres. Esa es la revolución de las conciencias y ésta ya no tiene reversa. El pueblo es mucha pieza y ustedes ya decidieron. Va a continuar la Cuarta Transformación”, subrayó. Recordó que ayer sábado hizo dos años que se separó del cargo de gobernador de Tabasco “para aceptar el cargo más honroso de mi vida y acompañar al mejor presidente en la historia del país, desde la Secretaría de Gobernación, desde donde entendí que México y la patria merecen todo. “Ustedes los mexicanos merecen todo. Ya puse mi corazón en sus manos.
Vamos juntos a construir el mejor México del futuro. Es con ustedes. Vamos para adelante, vamos juntos. La patria nos necesita a todos. La patria es de todos. México es de todos México es de ustedes”, indicó. Pletórica la plaza del emblemático Monumento a la Revolución, en la Ciudad de México, fue escenario del cierre del recorrido nacional que realizó Adán Augusto López Hernández, a lo largo de 70 días, tras los cuales quedó en la antesala de convertirse, en 10 días más, en el Coordinador Nacional para la Defensa de la Cuarta Transformación. Es de resaltar que el tabasqueño, quien estuvo acompañado este domingo por su esposa Dea Isabel Estrada Rodríguez, y sus hijos, Adán Payambé, Augusto Andrés y Adrián Jesús, fue el único de los seis delegados nacionales que rechazó los 5 millones de pesos de financiamiento público que ofreció su partido, Morena, para cubrir este proceso, y decidió sufragar de su propio bolsillo esta etapa rumbo a la Coordinación Nacional para la Defensa de la Cuarta Transformación.
Adán Augusto López Hernández culminó esta tarde su recorrido de 70 días por todo el país, durante el cual realizó casi 200 Asambleas informativas en cada rincón y plazas públicas de la nación hasta donde llevó su marcha silenciosa, acompañado siempre por el pueblo, que
Cerca de 100,000 mil personas en el gran cierre de Adán Augusto López en el monumento a la Revolución.
Con humildad, entregando el corazón y pidiendo su confianza al pueblo de México, Adán Augusto López Hernández se dijo preparado para encabezar el mandato ciudadano de continuar la siguiente etapa de la Cuarta Transformación y, en el emblemático y abarrotado Monumento a la Revolución, aquí en la Ciudad de México, advirtió que “no podemos darnos el lujo de que, por ambiciones personales, no construyamos en unidad lo que la nación nos ordena, que es seguir este movimiento transformador.
“Les pido con toda humildad su confianza para que sigamos juntos construyendo la siguiente etapa de este movimiento. Aquí les entrego mi corazón”, dijo este domingo en la Plaza de la República, en el notable cierre de su recorrido nacional de 70 días por todo el país.
Satisfecho, orgulloso y sobre todo confiado, Adán Augusto López Hernández se declaró listo “para seguir lo que ustedes mandaten, lo que ustedes ordenen.
Yo seguiré siendo un ayudante de campo del sol, y el sol es el pueblo de México. Por un México mejor, primero los pobres. Esa es la revolución de las conciencias y ésta ya no tiene reversa.
El pueblo es mucha pieza y ustedes ya decidieron. Va a continuar la Cuarta Transformación”, subrayó.
Tras sus recientes visitas realizando 6 asambleas informativas dentro del estado de Puebla, se suma una más sin el delegado Adán Augusto para festejar el respaldo de más de 60 mil poblanos que apoyaron al 100% al delegado nacional de la transformación.