Acumula Puebla 718 casos de dengue: Salud

Acumula Puebla 718 casos de dengue: Salud

Continúa en tres el número de defunciones por dicha enfermedad

En tema COVID-19, la titular de la dependencia destacó que hubo dos nuevos contagios con SARS-CoV-2

El gobierno presente de Sergio Salomón, a través de la Secretaría de Salud, informa que, al corte del 06 de agosto, Puebla tiene acumulados 718 casos de dengue y se mantiene en tres el número de muertes por dicha enfermedad. 

La titular de la dependencia, Araceli Soria Córdova detalló que la entidad registró solo un caso más por dengue en las últimas 24 horas, además, de que hay 12 personas hospitalizadas.

Invitó a las y los poblanos a mantener limpios los hogares y descacharrizar patios, así como voltear y/o tapar los recipientes que contengan agua a fin de evitar la proliferación del mosquito que provoca la enfermedad y, en caso de presentar fiebre alta, dolor muscular o de articulaciones, náuseas y vómito, dolor de cabeza y sarpullido, acudir de inmediato a la unidad médica más cercana para recibir el tratamiento adecuado.

En 24 horas, Puebla registra dos nuevos contagios de la COVID-19

La titular de los Servicios de Salud precisó que, en las últimas 24 horas, hubo dos nuevos contagios y ninguna defunción a causa del SARS-CoV-2.

Asimismo, dio a conocer que el número de hospitalizados por el virus en la entidad es de 10, de los cuales, tres requieren de ventilación mecánica asistida.

Respecto a los casos activos, entre ambulatorios y hospitalizados por la COVID-19, puntualizó que existen 162 personas infectadas, ubicadas en 23 municipios del estado.

Por último, invitó a las y los poblanos a no olvidar el uso de cubrebocas para personas con síntomas respiratorios, lavado frecuente de manos, uso de gel antibacterial, estornudo de etiqueta a fin de evitar contagios de este virus. 

A dejar “hasta el tuétano y el alma” en la defensa de la Cuarta Transformación, llama Adán Augusto López Hernández

A dejar “hasta el tuétano y el alma” en la defensa de la Cuarta Transformación, llama Adán Augusto López Hernández

“Vamos a dejar hasta el tuétano, hasta el alma para defender a la Cuarta Transformación y vamos a salir adelante”, advirtió, aquí, Adán Augusto López Hernández ante unos 4 mil asistentes entre mujeres, hombres, jóvenes, trabajadores en su mayoría del sector turístico, y principalmente adultos mayores, en la Plaza Central del ayuntamiento Benito Juárez, internacionalmente conocido como Cancún.
 
Convencido, el político tabasqueño subrayó que “este movimiento ya les ganó a los oligarcas, a los dueños del dinero, a Televisa, y les vamos a volver a ganar; nunca nos van a doblar”, aseguró visiblemente contento de estar en este paradisiaco lugar donde se refugian millones de turistas mexicanos y extranjeros cada año.
 
Con el ánimo a tope, inyectado por sus anfitriones, al cierre de una intensa jornada de trabajo por Quintana Roo, iniciada por la mañana en la capital del estado, Chetumal, Adán Augusto López Hernández se animó a confesar que “aquí en Cancún, en toda la entidad, lo mismo que en el país entero, soplan ya los vientos del sureste y van a seguir soplando por mucho tiempo más”.
 
Y añadió “ya triunfamos”, sostuvo, al referirse que la Cuarta Transformación y la revolución de las conciencias, que es su consecuencia, “no tiene marcha atrás; va a permanecer por muchos años en este país porque es el poder del pueblo; es algo inimaginable hasta hace apenas no mucho tiempo”.
 
Vaticinó, sin dudarlo, que “va a haber continuidad con cambio; habrá en México relevo generacional y la Cuarta Transformación se va a mantener porque así ya lo decidió el pueblo que no quiere regresiones, sino caminar hacia adelante con mayor justicia social y desarrollo en beneficio principalmente de los históricamente marginados y olvidados en este país”.
 
Basó su confianza en que “la Cuarta Transformación va caminando y camina muy bien”, aunque reconoció que hay todavía algunos pendientes como poner fin de una vez por todas a la impunidad y la corrupción, por lo que llamó a los cancunenses, quintanarroenses y mexicanos en general, a respaldar y encabezar el año próximo la reforma a fondo del Poder Judicial y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
 
“Vamos juntos a terminar con la injusticia; no más una justicia selectiva; no más la justicia al servicio de los poderosos; no más ministros que ganen más de 600 mil pesos mensuales; no más delincuentes de cuello blanco paseándose con sus abogados de la mano de jueces, magistrados y ministros”, demandó el tabasqueño.
 
En este sentido, Adán Augusto López Hernández se refirió de nueva cuenta a la decisión de una jueza que en días pasados ordenó detener la distribución de los libros de texto gratuitos, y garantizó que “no va a haber nunca la manera de detener la transformación en el país”.
 
Más adelante sostuvo que, como parte de la revolución de las conciencias, hoy en México se tiene claro que “somos muchos más, somos millones más los buenos que los malos, los que sabemos distinguir entre lo bueno y lo malo, y quienes entendemos que el bien siempre triunfa por encima del mal. Somos el pueblo bueno y queremos que siga la Cuarta Transformación”, enfatizó.
 
Finalmente, al cerrar aquí en Cancún el día número 47 de su recorrido por todo el país, Adán Augusto López Hernández dijo que ha recorrido México durante los últimos 15 años al lado del presidente Andrés Manuel López Obrador, y lo seguirá haciendo justo como se lo enseñó su “maestro”, rincón por rincón, casa por casa, pueblo por pueblo, sin pedir un solo peso para viáticos, que no se necesita para encontrarse, platicar y nutrirse del pensamiento de la gente.
Otorgar el mando y el gobierno del país al pueblo, el gran logro del presidente Andrés Manuel López Obrador, asegura Adán Augusto López Hernández

Otorgar el mando y el gobierno del país al pueblo, el gran logro del presidente Andrés Manuel López Obrador, asegura Adán Augusto López Hernández

Al continuar su visita de trabajo a Quintana Roo, en Playa del Carmen -uno de los principales destinos turísticos del país-, el aspirante a la Coordinación Nacional para la Defensa de la Cuarta Transformación, Adán Augusto López Hernández, aseguró que “el gran logro del presidente Andrés Manuel López Obrador no son solo los programas sociales, principalmente es haber otorgado al pueblo el gobierno y el mando del país.”

 

Y esto es así, explicó el político tabasqueño, “porque sin la participación, sin el caminar del pueblo durante muchos años junto a él, al lado siempre del presidente López Obrador, no se habría logrado concretar la revolución de las conciencias, que es justo eso, el gobierno del pueblo, y para fortuna de todos, esta condición es ya irreversible”.

 

Al continuar con el día 47 de su recorrido nacional, de los 70 que abarca periodo marcado por Morena, con objeto de divulgar en todo el país qué es y cuáles son los logros de la Cuarta Transformación, Adán Augusto llamó a seguir caminando junto al presidente de la República en este último tramo de su gobierno, pero siempre con unidad y sobre todo con lealtad.

 

Con la misma lealtad, detalló, que el mandatario se ha entregado al pueblo no solo durante su gobierno, sino desde muchos antes cuando en 2006 y 2012 le robaron la presidencia de la República “y siempre ustedes se mantuvieron a su lado, en especial los adultos mayores, quienes han caminado con él en las buenas y en las malas; nunca lo han dejado solo”, enfatizó.

 

Al respecto, citó al gran poeta chiapaneco Jaime Sabines, quien, en una de sus más grandes obras, Los Amorosos, decía: “…el amor no se dice con nada; ni con palabras ni con silencios…”, y por eso ahora, en correspondencia, “amor con amor se paga” y el presidente de la República devuelve al pueblo, a los adultos mayores, sobre todo, un poco de lo mucho que le han dado.

 

Ese pago generoso, agregó el oriundo de Tabasco, lo entrega a través de la justicia social y en acciones como los programas sociales, que ningún gobierno antes pensó y mucho menos puso en marcha, “porque todo ello salió de la cabeza, pero principalmente del corazón del presidente López Obrador”.

 

Adán Augusto López Hernández, por otra parte, negó ser el consentido del presidente Andrés Manuel López Obrador, aunque se mostró orgulloso del paisanaje y la hermandad que los une, y dejó en claro que “el presidente de la República sí tiene un preferido, que es el pueblo de México: son ustedes”, apuntó.

 

El político tabasqueño se pronunció también por generar las condiciones necesarias para que en todo Quintana Roo haya acceso a vivienda digna para que todos, porque es un derecho constitucional “y quienes formamos parte de la Cuarta Transformación estamos obligados a trabajar para crear esos escenarios de beneficios para los habitantes de aquí y de todo el país”.

 

Lo anterior desató una fuerte ovación por parte de los asistentes a la Asamblea Informativa que encabezó aquí, en esta su segunda visita a Quintana Roo como parte de su recorrido por todo el país que inició el pasado 19 de junio en Puerto Vallarta, Jalisco.

 

Finalmente, como es ya una costumbre, Adán Augusto López Hernández realizó una encuesta pública cuyo resultado fue abrumadoramente en favor de que permanezcan los programas sociales, especialmente la Pensión Universal para Adultos Mayores, y que se estudie la posibilidad de reducir próximamente de 65 a 63 años su aplicación, y por otro lado el rechazo unánime a la petición de Vicente Fox “a su candidata” de que regresen las millonarias pensiones a los expresidentes de la República.

 

Héroes con faldas

Héroes con faldas

La mística guerrera del imperio azteca y la severidad de sus leyes contra los homosexuales parecerían indicar que en aquel tiempo corría peligro de muerte cualquier travesti que osara talonear en la calle. Abundan, sin embargo, los testimonios de que esas leyes eran letra muerta, o se aplicaban con una manga tan ancha que permitía, por ejemplo, la participación de travestis en fiestas religiosas como la de Xochiquétzal, donde salían a bailar junto con las prostitutas. Por si fuera poco, los mariposones vendían placer en el tianguis de Tlatelolco, tolerados por los inspectores, tal vez porque algunos tlatoanis figuraban entre sus clientes. Alfredo López Austin consideraba muy probable que Moctezuma II haya sido bisexual. Quizá heredó esa inclinación de su ancestro Axayácatl, protagonista de una deliciosa escena picaresca al inicio de su reinado, cuando acudió a rendirle pleitesía una delegación de danzantes, músicos y cantores de Chalco. El cronista del incidente, Domingo Chimalpahin, refirió un acto heroico realizado en esa ocasión por una loca con garbo.

Chalco había sido una potencia militar importante en el valle de México, pero cayó en desgracia al entrar en pugna con el imperio azteca, de modo que la troupe llegada a Tenochtitlan para entretener al tlatoani representaba a un pueblo sojuzgado, en busca de pequeños espacios de autonomía. En vez de implorar clemencia al tlatoani por medio de una misión diplomática, los nobles de Chalco emplearon un recurso más audaz: escenificar un poema atrevido y juguetón, salpicado de metáforas erótico-militares, cuya protagonista se ofrecía al tlatoani, retándolo a demostrar su hombría en el petate, como si Chalco en persona le abriera las piernas. Compuesto por Aquiauhtzin de Ayapanco, el “Canto de las mujeres de Chalco” fue interpretado por Quecholcóhuatl, un talentoso divo con un timbre de voz femenino, que apareció en escena disfrazado de mujer fácil. 

No cualquiera podía llamar la atención de Axayácatl, un melómano exigente a quien todos los grupos musicales del imperio ofrecían ese tipo de espectáculos. A menudo los oía desde sus aposentos, sin dignarse salir al patio mayor del palacio, donde los visitantes entonaban sus loas. Pero esta vez, cautivado por la cálida voz de Quecholcóhuatl, salió a bailar en medio del coro. Estimulado por su aparición, el cantante se le arrimó entonando versos procaces: “He venido a dar placer a mi vulva florida,/ mira el poema de mis pechos (…)/¿No harás travesuras con tus enemigos de guerra?/ Ven a entregar aquí la flor del escudo/, alégrate, que tu gusano se yerga”. En otras circunstancias, un atrevimiento como ése pudo costarle la vida. Pero Axayácatl, fascinado por su belleza andrógina, no sólo agradeció el recital con espléndidos regalos, sino que llevó a Quecholcóhuatl a presentarlo con sus concubinas y les dijo, entre burlas y veras: “Mujeres, levántense a conocer a su nuevo rival”. El cantante se quedó a vivir en el palacio una larga temporada y gracias a su intimidad con el rey logró aligerar el yugo que pesaba sobre su pueblo. Hermoso ejemplo de patriotismo para los jóvenes del mañana.

Hay una oscura coincidencia entre esta seducción dancística y la escena cumbre de El lugar sin límites, donde la Manuela, un travesti vestido de manola que anima la variedad de un tugurio pueblerino (actuación que le valió un Ariel a Roberto Cobo), seduce en la pista de baile a Pancho, un torvo galán interpretado por Gonzalo Vega. En la gran película de Arturo Ripstein basada en la novela de José Donoso, que ahora se puede ver en la plataforma Mubi, las atmósferas opresivas anuncian desde el comienzo que esa aventura no puede terminar bien. Como si cayera en un trance hipnótico, Pancho contempla al travesti con embeleso y sucumbe a la tentación de besarlo en la boca. Émulo de Quecholcóhuatl, la Manuela también defiende una causa noble porque sale a dar su show cuando Pancho está maltratando físicamente a su hija, la Japonesita, pero el efecto de encantamiento que había logrado con su danza cautivadora se rompe abruptamente cuando Octavio, el compañero de juerga de Pancho, interpretado por Julián Pastor, lo reprende con dureza: “Orale, cuñado, no sea maricón usted también”. El martirio de la Manuela, perseguida por las calles del pueblo y asesinada a golpes, ejemplifica los estragos de la moral judeocristiana en el orgullo viril. Si Pancho hubiera sido tlatoani, quizá su cuñado lo hubiera aplaudido por soltarse el pelo, pero en el México de mediados del siglo XX, donde transcurre la acción, la honra mancillada del macho tenía que lavarse con sangre. La civilización, en este caso, retrocedió en sentido contrario al liberalismo de los mexicas, más tolerantes con las flaquezas humanas y los caprichos de la libido.
La niñez contrahecha

La niñez contrahecha

Por: Enrique Serna

Cada vez hay más padres obstinados en convertir a sus hijos en estrellas del espectáculo. El móvil de algunos es la codicia, otros anhelan realizar en cabeza ajena frustrados sueños de gloria. El tratamiento del tema en películas y teleseries predispone al público en su contra, en especial cuando explotan a sus hijos como capataces. Así está retratado Luisito Rey en la serie sobre la vida de Luis Miguel, si bien el trazo del personaje deja entrever que Rey, un cantante de medio pelo, buscaba alcanzar un estrellato vicario por medio de su pupilo. De niño, Michael Jackson fue víctima de un padre cortado con la misma tijera: el implacable apoderado de los Jackson Five, que le imponía extenuantes sesiones de ensayos desde los 8 años, con severos castigos físicos cuando pretendía eludir sus deberes. Ahí se incubó su obsesión por vivir en la madurez la infancia que nunca tuvo y la patología sexual asociada con ella. Los padres que llevaban a sus hijos a las piyamadas con el Rey del pop, colmados de orgullo por acercarse a una celebridad, no perseguían fines de lucro: más bien buscaban colarse al Olimpo de la farándula en calidad de extras, como lo sugiere el documental Leaving Neverland. La misma ilusión bobalicona parece haber aturdido a los padres de las niñas que permitieron a Sergio Andrade formar un harén de lolitas cuando era representante de Gloria Trevi.

Se trata, sin duda, de personajes patéticos o francamente grotescos, a los que sólo podría redimir un genio con una formidable capacidad de empatía. Ese genio fue Luchino Visconti en Bellísima, una obra maestra con plena vigencia que acabo de ver en la plataforma Mubi (también está disponible sin costo alguno en YouTube). No haberla visto es un pecado capital para cualquier cinéfilo. Melodrama que se adelantó a su tiempo, ennobleciendo un tópico inexplorado en aquella época (1951), Bellísima narra el viacrucis de una madre proletaria, Maddalena Cecconi, empecinada en acceder por interpósita hija al edén rutilante de los famosos. Condenarla y ridiculizarla de antemano hubiera sido fácil, pero el talento de Visconti consistió en ver más allá de las apariencias, y en guardar absoluta fidelidad a la tesitura emocional de la protagonista. Filmada en el apogeo del neorrealismo italiano, la película tiene, como muchas de ese movimiento fílmico, un estilo verista cercano al documental, donde la reconstrucción de la vida cotidiana en los barrios populares de Roma alcanza un virtuosismo superlativo, gracias a la memorable actuación de la diva Ana Magnani.

El detonador de la trama es una convocatoria de los estudios Cineccità para elegir a la actriz infantil que protagonizará una película. Madre de María, una niña encantadora de 8 años, Maddalena está segura de que su nena tiene carisma de sobra para obtener el papel. Desde la primera escena de la película, donde María se pierde en el backlot de los estudios mientras su madre la busca desesperadamente, el espectador entiende que el estrellato le importa un comino, pero su mamá la obliga a tomar clases de ballet y prosodia para que llegue bien preparada a la audición, pese al gran sacrificio económico que eso significa para un ama de casa que vive de aplicar inyecciones. Fanática del cine y madre ejemplar, Maddalena cree ingenuamente que realiza un acto de amor al sacrificarse por la niña para abrirle las puertas del cielo.

La trama da un vuelco perverso cuando Maddalena, engañada por las malas lenguas que esparcen chismes en los pasillos de los estudios, sospecha que hay mano negra en el proceso de selección de la actriz, para favorecer a la hija de una familia influyente. No es verdad, pero lo importante para la trama es que ella lo cree y se empeña en obtener a la mala el papel en disputa. Su redoblado empeño por deformar la personalidad de María convierte a la niña en una declamadora tiesa y engominada. Perdido su candor angelical, ahora es una versión contrahecha de sí misma, una falsa niña con modales de adulta. Su progresivo acartonamiento es uno de los hallazgos magistrales de la película. El otro es la destreza del argumentista Cesare Zavattini para transformar a un tipo social en un personaje complejo con matices y claroscuros. Algunos pedantes tachan de costumbrismo cualquier intento por caracterizar a los personajes del pueblo. Esta gran película de Visconti muestra que el costumbrismo puede ser un buen punto de partida, siempre y cuando no sea también una meta. Sin los cuadros de costumbres no entenderíamos cómo se gestó el carácter de Maddalena, pero el director y sus guionistas trascienden el tipo social para convertirla en un personaje irrepetible, con una vida interior de extraordinaria riqueza. La conocemos tan bien que llegamos a quererla y a perdonarla como si fuera nuestra propia madre.