por Intra Conexión México | Dic 9, 2020 | México
El Gobierno mexicano y los empresarios han pactado este miércoles una tregua para discutir los esquemas de subcontratación del empleo. El presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha accedido a llevar la reforma del outsourcing al Legislativo hasta febrero de 2021 a cambio de que las empresas contemplen cambiar las prácticas de contratación de sus trabajadores. López Obrador ha firmado este acuerdo durante su conferencia con nueve líderes del sector empresarial –encabezados por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) – y diez, de organizaciones obreras, entre ellas la Confederación de Trabajadores de México (CTM) .
La propuesta original de López Obrador, que fue presentada en noviembre, buscaba llegar al Congreso antes del 15 de diciembre, sin embargo, la oposición de parte de diversos grupos empresariales llevó a las patronales hasta Palacio Nacional para negociar los términos de la reforma laboral. El fruto de la negociación ha sido un nuevo plazo, pero también nuevas consideraciones y el compromiso por parte de los contratantes de la disminución de las condiciones laborales precarias para sus empleados. El Ejecutivo buscaba en su iniciativa original permitir el outsourcing solo para actividades que no estuviesen relacionadas con el modelo de negocios de las empresas, además, planteaba una revisión cada tres años por parte de la Secretaría del Trabajo a las firmas que hacen la subcontratación.
El nuevo panorama plantea que los empresarios y el Gobierno se sentarán a debatir sobre las condiciones del reparto de utilidades para los empleados subcontratados. También, las empresas se han comprometido a regularizar sus plantillas de trabajadores lo más pronto posible. El Ejecutivo ha pedido a los empleadores no realizar despidos masivos en diciembre para evitar el pago de aguinaldo (bonos de Navidad), ni para continuar con una nueva contratación que le impide a los trabajadores generar antigüedad y recibir beneficios por los años trabajados.
“Se le va a notificar y se le va a pedir respetuosamente al Congreso, que nos esperen, de modo que la iniciativa que están analizando pueda ser mejorada, enriquecida a partir de este diálogo y del acuerdo al que se llegue”, dijo el presidente en su conferencia matutina. Luego, cada uno de los representantes de las patronales empresariales y obreras se han presentado en el escenario a firmar el compromiso. En México, unos cuatro millones de personas cuentan con contratos de outsourcing, por lo que los empresarios señalaron que la prohibición de este tipo de empleo podría dañar severamente el clima laboral en México, en medio de la crisis económica provocada por la pandemia.
“Nosotros privilegiamos siempre el diálogo. Es obvio que podemos tener puntos de vista distintos, pero lo que siempre vamos a tener es el bienestar de los trabajadores como representantes empresariales”, ha comentado Carlos Salazar, presidente del CCE. “Nos interesa que los trabajadores siempre vayan mejor, que los trabajadores reciban lo que les corresponde de acuerdo a su esfuerzo y que de alguna manera el trabajo el cual nosotros privilegiamos siempre sea la orientación de cualquier empresario en cualquier rincón del país”.
El tono conciliador, sin embargo, no abarcó a todos los grupos empresariales. La Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) y la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) han rechazado el acuerdo que el resto de las patronales firmaron. Desde su perspectiva, la iniciativa de López Obrador “preserva la idea de prohibir de manera sustancial la actividad de la subcontratación, dejándola relegada solo a la subcontratación especializada”. Estos grupos argumentan que prohibir el outsourcing podría dañar el desarrollo de la inversión, principalmente, para pequeñas y medianas empresas. Aunque aseguran que están abiertos al diálogo orientado hacia la regulación de esta forma de contratación.
por Intra Conexión México | Dic 9, 2020 | México

La anunciada unión del PRI y el PAN ante las elecciones legislativas de 2021 no ha supuesto gran sorpresa para algunos, sin embargo, como lo ha calificado el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, es un acontecimiento “histórico” debido a su tradición de rivales políticos durante décadas. Ambas formaciones han encontrado un enemigo común al que vencer, aunque su proyecto ideológico no tenga líneas precisas. La gran mayoría que atesora López Obrador en las Cámaras y los altos índices de aprobación que conserva entre el electorado, a decir de las encuestas, se alzan todavía como una barrera infranqueable para cualquier aventura de la oposición, que se lanza de forma desesperada a esta alianza. Un frente común, en todo caso, siempre es temible y el partido del presidente, Morena, se apresura a criticar un conglomerado (PRI, PAN y PRD) que le parece “perverso” y con un solo objetivo: seguir manteniendo las cotas de poder que perdieron.
Quienes se manifiestan preocupados por la enorme presencia del presidente y su partido en las instituciones democráticas ven en esta alianza “un paso en la dirección correcta para resolver el problema de la fragmentada oposición”. “Se ha impuesto el pragmatismo político, las identidades ideológicas se han diluido. No es de extrañar que esto ocurra, en realidad, el presidente está usando la misma estrategia que ya usó el PRI durante décadas, romper la oposición. López Obrador es hostil hacia los partidos políticos, incluso al suyo”, ríe al teléfono Soledad Loaeza, profesora emérita de Ciencias Políticas del Colegio de México.
Las tres formaciones representan lo que López Obrador -que militó en el PRI y en el PRD- ha calificado de viejo régimen, y que la conocida como Cuarta Transformación pretende liquidar. El PAN y el PRD ya acudieron juntos a la última elección presidencial, con Ricardo Anaya como candidato. Ahora la alianza cobra fuerza con el PRI, el omnipresente partido de México, que gobernó el país durante 90 años ininterrumpidos hasta el 2000, y que retomó el poder en 2012 con Enrique Peña Nieto. Las acusaciones de corrupción han lastrado la imagen del partido. El PAN es el archienemigo de López Obrador, en la medida en que fue la formación con la que Felipe Calderón llegó a Los Pinos, en unas elecciones tachadas de fraudulentas por el actual presidente.
A juicio de Loaeza, la coalición es ahora “más normal” que décadas atrás, porque sus principios son “similares, aunque lo que tienen más en común es un adversario, el presidente de la República, ni siquiera a Morena”, añade. “Creo que está en juego el reformismo político, el presidente no ha buscado la reconciliación, le dan desgana los que no piensan como él, le da flojera, a menos que se pelee con ellos. No sé si el fracaso en la pluralidad política que buscamos en los ochenta han sido los partidos, López Obrador no tiene fuerza para atribuirle tanto. O quizá los mexicanos somos refractarios a la organización, pero el hecho es que los partidos no cuajan, pierden y se descomponen”, afirma. Pero Loaeza cree que hay una oposición de clase media creciendo “a pasos agigantados que va a traer problemas al Gobierno”.
La alianza, que ha recibido el aliento de organizaciones civiles conservadoras y ligadas al empresariado, se presentará en las intermedias en 158 de los 300 distritos electorales, encabezada por el Partido Acción Nacional (PAN) en 61 de ellos, por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 53 y por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 44. “Yo no creo que esta unificación le venga mal al presidente, al contrario, puede venirle bien, porque quedará claro que, aun así, no serán una alternativa para llegar a la marca [de Morena], según dicen las encuestas por ahora”, afirma Lorenzo Meyer, profesor de Historia Política del México contemporáneo.
Ese es precisamente el peligro para la democracia que ve el historiador Enrique Krauze, la enorme concentración de poder, bien que legitimado por las urnas. “Debemos luchar contra eso, en México tenemos años, siglos, con esa experiencia y no es bueno. Hay que introducir equilibrios, yo siempre estaré a favor de eso”, señala. Krauze conoce bien el pasado rival del PRI y el PAN, cuando el primero se consolidaba, década a década, como la “dictadura perfecta”, en palabras del Nobel Vargas Llosa, y el segundo “bregaba eternidades” presentándose a las elecciones una y otra vez, sin desmayo, para nada, ante la ficción de un PRI imbatible. Pero cree que el actual “régimen autoritario y populista” requiere una fórmula como la ahora propuesta. “Se trata de evitar un mal mayor y conseguir un equilibrio de poder”, afirma. Equilibrado o no, es el resultado que quiso la ciudadanía mexicana apenas hace dos años. “Sin duda, lo ganado en las urnas es sagrado, pero para llegar a ello, tan legítima como esta alianza es la que formó Morena, con partidos como los evangélicos. No es algo que debamos lamentar, es el juego de la vida política y creo que el primer problema que ha tenido México siempre es la concentración de poder”, dice Krauze. El autor de México. Biografía del poder (Tusquets) es consciente de que detrás de esta fórmula electoral de la oposición “no hay una convergencia ideológica ni de programas, sino que se trata de que Morena no tenga en la Cámara de Diputados una mayoría como la actual”.
En eso, curiosamente, coincide con el presidente, que ve en este movimiento solo una jugada política “para recuperar el poder” y lo asocia a la incomodidad de sus adversarios por haber perdido el modelo del pasado, que este mismo lunes ha resumido en “corrupción y presupuesto”.
En México, dice la analista política Viridiana Ríos, la gente no vota por resultados, sino por modelos. “Todos expusieron un modelo para salvar al país. El PRI decía que había que apostar al libre mercado y se generó un país de oligopolios cercanos al poder; el PAN consideraba que lo que hacía falta era fortalecer el Estado de Derecho y se elevó la violencia; el peñanietismo decía que México no funcionaba porque hacían falta reformas estructurales, y se incrementó la pobreza y la corrupción. El modelo de López Obrador podrá parecer populista y tradicional, pero es más fresco: habla de México como una plutocracia, y todos sabemos que es así, corrupción política y nepotismo. Por décadas, este país no ha tenido una interpretación de por qué las cosas no funcionan que haya contado con tanto eco entre la gente. Y no creo que eso vaya a cambiar en solo dos años”, afirma. “Esta nueva plataforma [de oposición] no tiene un proyecto, más que quitar a López Obrador el poder”.
El neocardenismo que encarnó como aspirante a la presidencia uno de los hijos del general, Cuauhtémoc Cárdenas, y su partido, el PRD, fueron los inicios de la confluencia entre el PRI y el PAN, de nuevo ante la inminencia de un poderoso enemigo común. Ambas formaciones han coqueteado en los últimos tiempos y establecido alianzas electorales en el ámbito local. No es nuevo que ahora reediten esa experiencia con mayor ambición. Lorenzo Meyer cree, como se afirma también en Morena, que ha habido cesiones de poder entre uno y otro partido, por tanto, “ninguna sorpresa” constituye para él esta coalición. “Lo que no me explico es por qué no lo hicieron en 2018”, se pregunta. “Ahora sí han visto el dedo de Dios que les señala lo que tienen que hacer”, se ríe al otro lado de la línea. Y coincide con los demás en que los dos partidos, antaño adversarios acérrimos, “no tienen ya razones para enemistarse, son el mismo proyecto. De hecho, no tienen proyecto”.
por Intra Conexión México | Dic 9, 2020 | México
Los profesionales de la salud que están al frente de la respuesta a la pandemia de covid-19 serán los primeros que recibirán la vacuna de Pfizer, cuyas primeras 250.000 dosis llegarán a México a mediados de diciembre, según ha informado este martes el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, durante la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador. Las autoridades sanitarias esperan aún el visto bueno de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), que analiza la eficacia y seguridad de esta vacuna, aunque debido a la emergencia sanitaria se espera que este trámite sea expedito.
El Gobierno mexicano ha estado pendiente de los análisis que realiza la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos sobre la vacuna de Pfizer, que podría darle el visto bueno este jueves. La FDA ha presentado hoy sus primeras conclusiones en un borrador de 53 páginas, en el que se establece que la vacuna parece cumplir con los estándares para su autorización, ha informado The Washington Post. Se trata, según el diario, de la revisión científica independiente más detallada hasta ahora sobre esta vacuna. La noticia se da, además, cuando se ha conocido que una mujer de 90 años se ha convertido este martes en la primera persona del mundo en recibir este fármaco, en el marco del programa de vacunación que ha comenzado este martes en el Reino Unido.
López-Gatell ha dicho que el programa de vacunación organizado por el Gobierno ha designado dos primeras zonas para aplicar el medicamento, que incluyen a Ciudad de México —uno de los mayores epicentros de la pandemia en México— y el Estado de Coahuila. La primera jornada de vacunación iniciará a mediados de este mes y se extenderá hasta febrero y la logística para la distribución del producto estará a cargo de las Fuerzas Armadas. El presidente López Obrador ha afirmado que la vacuna será gratuita y universal y que para la primera etapa de vacunación el Estado destinará hasta 20.000 millones de pesos. Tras la llegada al país de las primeras dosis en diciembre, el Gobierno espera adquirir un millón más en enero y dos millones a partir de abril. En total, México ha contratado más de 34 millones de dosis del medicamento de Pfizer.
La vacuna que desarrolla la farmacéutica estadounidense Pfizer junto con la firma alemana BioNTech utiliza tecnología ARN, es decir que toma un código genético del virus para activar el sistema inmunológico humano. Esta vacuna necesita de dos aplicaciones que deben suministrarse con 21 días de diferencia. La prioridad serán los trabajadores de la salud que se enfrentan directamente a la pandemia, en un país que cuenta con la mayor cifra de médicos y enfermeras que han fallecido a causa de la covid-19. Ellos serán vacunados en una primera etapa que se desarrollará desde diciembre hasta inicios de febrero de 2021. En la segunda etapa (de febrero a abril) serán vacunados los trabajadores de la salud que no están en al frente de la respuesta sanitaria, pero que por su trabajo necesitan inmunidad. También se le aplicará a las personas mayores de 60 años y aquellas con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión u obesidad. La tercera etapa se desarrollará de abril a mayo del próxima año e incluirá a los mayores de 50 años. En la cuarta etapa de vacunación se incluye a las personas de 40 a 49 años, quienes recibirán el fármaco entre mayo y junio de 2021 y en la última etapa, que se desarrollará de junio de 2021 a marzo de 2022, será vacunada el resto de la población.
México registra más de 110.000 fallecidos a causa de la covid-19 y las autoridades sanitarias están alertas frente al aumento de contagios mientras se desarrolla la temporada de la influenza en el país. Uno de los epicentros de la pandemia es Ciudad de México, que registra más de 18.000 defunciones y 233.577 contagios. López-Gatell hizo un llamado el lunes a los habitantes del valle de México, que reúne a la gran zona urbana de la capital, a mantener las medidas de prevención. “Tengamos conciencia de que estamos en la zona de más difícil control de la epidemia, porque es la zona más poblada del país, casi la cuarta parte de México vive en el Valle”, dijo el funcionario. La jefa de gobierno capitalina, Claudia Sheinbaum, ha informado la noche del lunes que incrementaron en 20.000 las pruebas diarias que se realizan para determinar contagios y han reforzado el sistema QR que fue implementado en negocios y transporte público para identificar casos positivos, para así poder aislarlos y darles seguimiento médico.